A modo de notas y algo más. Esto era el futuro. Camilo Torres Zorrilla.

A MODO DE NOTAS.

ESTO ERA EL FUTURO.

Quisiera recuperar la idea que ha sido recogida en este escrito como subtítulo, la frase es un juego de palabras que le escuché a Edurne González Ibáñez en la tertulia-conversación posterior a las presentaciones de las-os artistas en la recién finalizada edición de INMERSIONES 2019, y que necesariamente me remite a una particular noción de tiempo, a una cierta construcción de atemporalidad, una fugacidad que se nos aparece constantemente y nos muestra que este enunciado, tal vez, si podría constituirse como una realidad de reconocimiento permanente.

ESTO

singular presencia en el hoy, imaginando el futuro.

ERA

un hoy desde el ayer, y encontrarse con lo que vendrá en el ahora.

EL FUTURO

estar en el presente, desde el mañana.

En esta extraña posibilidad, que también podemos observar en películas, en diversa literatura o en el trabajo de artistas que abordan la idea de futuro, reside la inquietud de re-imaginar o re-configurar la inagotable premisa de lo que está por venir. Creo entender que en este enunciado se cruza un planteamiento de interés que tiene relación de equivalencia con tres conceptos; realizar-hacer, ocupar y manifestar.

1.- Realizar-hacer.

Por una parte el rol que juegan nuestras posibles definiciones y que éstas se constituyan como hechos, la importancia de que los actos signifiquen, es decir, que su valor comunicativo se convierta en un primer síntoma para crear un contexto expandido como probabilidad de realizar-hacer.

2.- Ocupar.

La segunda premisa que subyace es la idea de materializar aquellas acciones definidas en un primer momento y que nos conducen a ocupar. Su importancia radica en la concepción de instalarse, adueñándose de un espacio que parece ser propio, pero que al ser normado y reglamentado por distintas leyes que debemos asumir, nos someten.

3.- Manifestar.

La exteriorización del síntoma inicial, cómo aparece, en qué se refleja, nos lleva a la visibilización de aquellas acciones iniciales para entenderlas como un ejercicio de manifestar-se.

En contexto.

Sobre el presente, pensando en el futuro.

Evadir, no pagar, otra forma de luchar”.

Consigna de las manifestaciones chilenas.

Durante años, podríamos decir incluso siglos que las estructuras del poder representadas en sus diversas formas; Estado-nación, democracias, Estados neoliberales, etc, se han establecido y consolidado como construcciones hegemónicas que han direccionado el relato de la sociedad y la manera de comprender cómo ha sido contada la historia. Esto nos plantea un escenario que posee una escala de dimensiones hasta ahora insospechadas para reconstruir esa narración oficial de sujeción.

Frente a la hipótesis del fin del Capitalismo, -cosa por cierto improbable y espero no morderme la lengua en el futuro-, podemos mencionar que se empiezan a mover las piezas de la lógica del sometimiento. Desde distintos entornos y lugares existe la convicción de que el modelo en su fórmula neoliberal no resiste ni un minuto más.

Podemos hacer un resumen muy extenso de distintos tipos y formas de manifestaciones alrededor del mundo, la crisis económica iniciada a partir del año 2008 a escala global ha desatado oleadas de reivindicación social, en lugares tan disímiles como lejanos; Túnez, Egipto, Siria, Argelia, Grecia, España, EE.UU., Rusia, Senegal y para acercarnos al presente, Sudán, Hong Kong, Honduras, Costa Rica, Puerto Rico, Nicaragua, México, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Colombia y Chile.

Esto no es una cuestión intrascendente, el futuro se nos viene desde el hoy, la irrupción y el estallido de múltiples movimientos sociales en gran parte del planeta, vienen a dar cuenta de aquel supuesto que se hacía referencia en el subtítulo. El hastío, el cansancio y la poca credibilidad hacia quiénes dirigen los destinos de las democracias tecnocráticas se hace evidente en un mundo cada vez más globalizado, que se ve afectado por problemáticas que parecen ser transversales; el derecho a los derechos elementales de las personas ha sido quebrantado, el ejercicio de la violencia sistemática se transforma en algo habitual y la vulneración de las libertades nos van señalando y a la vez demostrando que algunas personas que habitamos en las sociedades contemporáneas no toleramos la vida en este modelo de opresión capitalista.

En este escenario un tanto apocalíptico se han ido generado múltiples tipos de afinidades que hasta hace muy poco tiempo atrás eran inesperadas, Judith Butler en “Cuerpos aliados y lucha política, hacia una teoría performativa de la asamblea” las define como alianzas, y no solamente como la forma social del futuro, sino que también como un estado latente, por lo que se erigen y crean condiciones afectivas entre personas, colectivos y la comunidad para la transformación social en modo resistencia. Por otro lado, la lucha contra la violencia institucionalizada es un factor de riesgo, la juventud manifestándose da inicio a infinitos movimientos reivindicativos y se convierte en el punto de mira, sin embargo, el temor ha terminado, en una consigna vociferada en la calles chilenas se puede oír constantemente:“nos han robado tanto que nos quitaron hasta el miedo”.

NOTA 1

Realizar-hacer.

Hasta que la dignidad se haga costumbre”.

Consigna callejera.

Estas notas se han constituido para visibilizar algo no esperado y hasta hoy prácticamente impensado, remover las estructuras desde los cimientos del Estado chileno, feudo del neoliberalismo, matriz y primer laboratorio de explotación en América del Sur es el punto de partida que da origen a estos apuntes.

El oasis capitalista del fin del mundo se desmorona, se cae a pedazos, ante la ineptitud y ceguera empecinada de la clase política, la complicidad de jueces, empresarios, la Iglesia y las Fuerzas Armadas, el desplome y ruina de la educación pública en favor del lucro de los privados, la salud como negocio de cuantiosa rentabilidad, las pensiones de miseria, la escasa protección social de trabajadoras-es, la deforestación de grandes superficies del bosque nativo, la contaminación, el extractivismo a mansalva, la subcontratación de servicios y la corrupción hacen que el panorama no sea muy alentador, sin embargo, algo está ocurriendo, algo se modifica en el imaginario de la gente, algo detona y enciende la llamarada del estallido, explota la bomba de relojería.

La expectativa generada por la irrupción social frente la atadura económica, política y cultural de un sistema que arrasa con la sociedad chilena se vislumbra por lo menos como un horizonte que merece ser considerado como alternativa. La vibración colectiva desatada en octubre de 2019 y propiciada por el alza del pasaje escolar del metro, daría inicio a una revuelta que hasta hoy se prolonga por más de cuarenta días, las protestas populares inundan las calles de Santiago de Chile.

Es diciembre de 2019 y todo parece continuar, la base social y sus núcleos siguen emergiendo, se activan como células que se expanden y abren el camino. La comunidad de estudiantes que viene manifestándose sin tregua desde el año 2006, hoy nos plantean la pregunta abierta acerca del modo de organización y dejan entrever como la expectativa de un mundo mejor requiere de una acción política que abra el horizonte para la juventud, pensando que aún es tiempo de intentar un reajuste.

La ruptura se viene gestando hace más tiempo, son treinta años desde que el dictador Augusto Pinochet dejó en manos de los conglomerados políticos bipartidistas de la derecha y la socialdemocracia chilena, el poder de dirigir los destinos del país. A estas alturas, ya nada detiene el cambio, la organización del propio Estado se ve acorralada y excedida por la marea humana que participa a diario en cientos de mitines, cabildos y asambleas que abogan por cambios urgentes. Este panorama de práctica manifestante deja al descubierto y nos pone frente a la mayor crisis de representación de la gobernabilidad de los últimos tiempos, y nos acerca rápidamente al desvanecimiento de lo que entendemos como figura del Estado neoliberal en la era del Capitalismo absoluto.

NOTA 2

Ocupar.

…El problema llega cuando aparece la gente, un exceso planetario que hay que reducir, una especie destructiva que está fuera de control, el fallo técnico de la vida…”

Jodi Dean.

Cuando hablamos de ocupar, ¿a qué nos referimos?

Ante la idea de la recuperación política del espacio común y del ejercicio de la soberanía popular como gobierno del pueblo, nos enfrentamos a una coyuntura no exenta de problemas y responsabilidades arraigadas en el discurso reiterado sin cansancio del orden público. La gran cantidad de personas muertas y heridas por acción de la policía, nos enfrenta a la justificación de equiparar el uso de la violencia por parte de los aparatos estatales. En una reciente entrevista al general encargado de preservar la seguridad de la ciudad y del cuidado de la infraestructura crítica, así ha denominado a los lugares que poseen una alta probabilidad de ser atacados, sorprende al anunciar que defiende la tesis que equipara la violencia represora con la “violencia” ejercida contra las fuerzas de orden. Sabemos que los uniformados chilenos poseen una larga trayectoria de métodos de coacción y virulencia frente a los movimientos sociales que utilizan medios de autodefensa para enfrentar a la poderosa maquinaria que castiga a las masas en acción, en este marco de la contienda queda demostrado que la fuerza pública se ve sobrepasada, el engranaje de la maquinaria que castiga deambula sin dirección.

Ocupar el espacio adueñándose de la calle se vuelve inmediatamente peligroso para quiénes buscan mantener el control, subvertir ese orden establecido se convierte en un hecho político de intervención. El aparataje busca subyugar a la masa embravecida que desborda rabia y furia, se dispersa y reorganiza ante el acecho. El comportamiento colectivo pasa de ser un fenómeno social pacífico a una amenaza violenta para la estabilidad. Para comprender la manifestación que se realiza en la calle, podemos mencionar que cada una de las acciones que se reproducen en estas dinámicas donde está presente la multitud y quienes la componen, no se restringe a la reiteración de conductas mecánicas, aunque los medios de comunicación y sus redes reiteren cientos de veces las imágenes más impactantes y vaciadas del contenido que moviliza realmente a la protesta.

Con la actualización de las diferentes demandas y con el paso de los días el aumento del petitorio va extendiéndose, la situación del grupo y el comportamiento colectivo no se ve afectado a corto plazo por un acuerdo único de participación, por lo que los factores constitutivos de la revuelta, permanecen por lo menos sin ser dañados en su totalidad, continúa en pie la idea de ocupar el espacio confiscado.

NOTA 3

Manifestar.

Por eso no deben extrañarse algunos de que para nosotras-os algunas pintadas que aparecen en las tristes tapias de la ciudad tengan más contenido artístico que muchas salas enteras del Museo Reina Sofía”.

Grupo Heliogábalo.

Al recurrir a la etimología de la palabra manifestar que proviene del latín manifestāre, encontramos que es una derivación de manifestus que significa patente, palpable, sin embargo, lo interesante es que manifestus está compuesta de dos palabras, manus y fendere que se definen como mano y cortar, no concluiré lo que indica, cae por su propio peso.

Cuando se decide asumir que la práctica de arte es una manifestación política y que su potencia está más allá de lo puramente artístico, podemos deducir que este planteamiento origina una acción política y que al plantearse como un concepto colaborativo posee un campo de expansión ilimitado que sobrepasa cualquier estrategia de invisibilización.

Por otro lado, bajo la premisa de cómo actúan esas prácticas en tiempos de crisis o cuál es su rol en un momento dónde se requiere de un compromiso activo, la pregunta es cómo se fundan esas prácticas que intentan crear sentido en un marco amplio y no institucionalizado. Un dato importante, en la mayoría de los casos de la agenda cultural chilena, las actividades han sido suspendidas, no solamente por la gravedad de los hechos y acontecimientos, sino que también por la puesta en marcha de un estado de emergencia que prohíbe las reuniones públicas y masivas.

¿Qué manifestar entonces?

La manifestación como elemento de expresión de la gente en la calle -acción popular- se puede entender como un fenómeno que también es objeto de la experiencia sensible, quiénes adoptan este tipo de posicionamiento pasan necesariamente por procesos de razonamiento primero individual y luego colectivo.

El cambio de paradigma. El arte accionando.

La re-apropiación de la simbología hegemónica, la destrucción y saqueo de símbolos tradicionalmente asociados a las clases dominantes; el sistema patriarcal, la burguesía nacional, el clero, el patrimonio de los bancos y los grandes consorcios económicos han sido vandalizados y reemplazados por la cultura popular establecida en el estallido comunitario. Gente organizada en equipos de trabajo no solamente sabotean lo preestablecido sino que modifican lo que ya no les representa y deshacen la imagen agónica del modelo atrofiado.

Ante esto, la praxis del arte actúa con el trabajo que le es propio, podemos mencionar algunos ejemplos; el centro neurálgico de reunión ciudadana ha sido renombrado y ha pasado de llamarse Plaza Italia a ser la nueva Plaza de la Dignidad. Esta modificación simbólica del mapa da cuenta del rol activo de las clases populares, que reinventan y tensionan lo establecido como cartografía implantada por la tradición, el método nada tan complejo, aparentemente, es utilizar la propia expresión vecinal, lo que deciden y les interpreta.

Así mismo, la reaparición de la figura del Negro Matapacos (paco=policía), perro callejero que acompañaba en las manifestaciones y se preocupaba por el cuidado de quiénes asistían a ellas y eran reprimidos allá por el año 2010, ahora se enarbola en cientos de banderas, pañoletas y capuchas, la imagen del can resurge como emblema del recuerdo recontextualizado y pasa a convertirse en la nueva representación de los desposeídos.

Además, la gran cantidad de grafitis repartidos por toda la ciudad hacen de Santiago uno de los archivos visuales más grande de América Latina. La calle Alameda, vía principal de circulación, no se deja ver sin espacios tomados por la pintura mural, los carteles, tags y el trazado de miles de consignas que inundan muros y superficies sin llenar, la pared se vuelve el medio de transmisión de ideas.

Un cuarto ejemplo es la performance “Un violador en tu camino” del Colectivo feminista Las Tesis, la importancia de esta propuesta reside en el tremendo potencial transformador que puede alcanzar a través del mensaje planteado. Si la analizamos desde el punto de vista de la teoría planteada por Butler, se genera una suma de maniobras que potencian la performatividad de los cuerpos. Éstos accionan y operan para generar una realidad otra por transformación, mediante la impresionante fuerza de la gestualidad colectiva, el baile y el canto, quiénes interpretan transmiten y logran modificar las relaciones de poder establecidas por la normativa heteropatriarcal. Por otro lado, el contenido se centra en apuntar directamente al machismo y sus representaciones actuales e históricas, señalando a los responsables del colapso, no sólo en el nivel institucional del Estado, sino que también a aquellos que han sido cómplices por acción y han omitido la opresión y violencia ejercida durante siglos. Finalmente, cabe mencionar el enorme alcance y la visibilidad que ha tenido a nivel mundial, esta propuesta ha sido replicada bajo la misma estructura original en distintos lugares del mundo; Alemania, Francia, Reino Unido, Colombia y Perú por mencionar solo algunos.

Cierre.

A modo de cierre no conclusivo, podemos señalar que en nuestro empeño por avanzar hacia la construcción política de lo común es ineludible la responsabilidad de ampliar nuestra capacidad de desmarque, es fundamental profundizar en el objetivo de la lucha y que ésta se dirija por el camino de las reivindicaciones de igualdad que rompan con la inequidad planteadas en el conflicto.

Así mismo, para las formas de la práctica artística es imprescindible que se alcen desde una perspectiva que pueda configurar una relación colectiva de implicación política, con el fin de trazar un itinerario que abra paso a la constitución de un proceso real y concreto de emancipación ciudadana.

¿Y en qué terminará todo esto?

La verdad es que no podemos saberlo con certeza, por el momento las autoridades siguen demostrando su nula capacidad de gestionar y resolver el problema de fondo, el actual ministro de Hacienda acaba de anunciar medidas en la que se destinarán 5.500 millones de dólares para paliar la contracción económica, y no para resolver los verdaderos problemas de desigualdad, sin saber que el problema de la dignidad y la justicia no pasa por una cantidad de dinero.

En tanto, la ciudad amanece y su gente sigue movilizada al compás de la canción “El baile de los que sobran” compuesta en 1986 por el grupo de rock Los Prisioneros, y así, como en un bucle infinito de cara al futuro, Santiago en llamas arde por sus cuatro costados.

Bilbao, diciembre de 2019.

 

 

Vídeo para el Congreso Inmersiones 2019:

TRES APUNTES. UNA REVUELTA, SUBVERSIÓN Y SUB-VERSIONES.

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