Vete a la mierda, Scorsese

Cine Roma, Almería (Inaugurado en 1959) Imagen: Mundo Musical Almería

 

He vivido dos años en casa de Oihane sin tele y rebien. Me mudé a casa de Garbiñe porque tenía ascensor; a mi perra la habían operado de la columna y tenía que subirla en brazos cuatro pisos, tres veces al día. Mi ama vino alguna vez a visitarnos a casa de Oihane, una o dos veces; mi aita, que va con bastón desde hace un tiempo, ninguna. Ahora sí. A mis gurasoak les gusta la tele. Así que me compré una, también para ver si así vienen a verme más a menudo.

En la 2 los miércoles ponen cine clásico a las 22h. El otro día creía haber visto anunciado que retransmitían Taxi Driver y no, emitieron Novecento.

Novecento la vi muy pequeña, en el cine Roma de Almería, que hace ya años que no existe; mis gurasoak eran antifascistas, así que a mi hermana y a mí nos llevaron a verla. Yo tendría unos 11 años, mi hermana unos 13. La recuerdo tan desagradable: un viejo masturbándose mientras mira a una niña ordeñando una vaca; una mujer a la que le da un ataque epiléptico mientras está desnuda en la cama con  los dos hombres protagonistas; un fascista que aplasta a un gato con la cabeza;  una pareja heterosexual follando muy bruscamente en un pajar.

Luego la vi de más mayor y comprendí su magnitud.

No hace mucho, gracias a algunas compañeras feministas, supimos que en la escena de El Último Tango en París, la de la mantequilla, no hubo consentimiento por parte de Maria Schneider -que lo relató años después sin que nadie la escuchara-  Marlon Brando la violó con el beneplácito del director.

Empieza Novecento, ellos son, ellos están, a través de ellos va a transcurrir  la historia. Puedo hacer dos cosas para identificarme con la peli: o travestirme y ser ellos o igualarme con ellas, esos personajes sin construir. Apago la tele, paso total de Bertolucci.

El miércoles siguiente ponen finalmente Taxi Driver, empiezo a verla porque yo soy punk y la recuerdo como guay. Comienza la película, Travis (Robert de Niro) busca trabajo de taxista nocturno porque no puede dormir. El señor de la oficina de contratación le dice que si sabe que hay cine porno para eso, para los que no pueden dormir y él sonríe: Ya lo he probado. Un poco más adelante se escucha la voz de Travis mientras conduce su taxi de noche por las calles de Nueva York; todos los animales salen de noche: putas, maricones, coños apestosos, sodomitas, reinonas, amanerados, yonkis, fumetas, adictos, enfermas. Algún día una lluvia verdadera y  genuina sacará toda esta basura de las calles.

Aparece Betsy (Cybill Shepherd) como un personaje irreal,  a cámara lenta, caminando sola, a pesar de estar rodeada de gente, como una esfinge, intocable y pura, suspendida en el tiempo y el espacio.

Travis en off comenta: ella apareció como un ángel fuera de esta alcantarilla, alejada de la masa pestilente. Ella está sola, los demás no pueden tocarla.

Después de un rato de peli y cuando ella lo rechaza, Travis se da cuenta de que ella es como todas, fría y distante: muchas son así, son como una congregación.

Los personajes femeninos no importan más allá de su belleza estática; personajes intrascendentes, desdibujados, ellas existen a través de él.

Travis ejerce la función narrativa; él es quien actúa como soporte activo de la historia (tal y como señala la cineasta Laura Mulvey); controlando los acontecimientos, haciendo que las cosas sucedan, mientras que la mujer es una presencia pasiva, un mero icono. Tanto Betsy como Iris (Jodie Foster), son mujeres que cumplen el papel de objetos para ser mirados. Son leídas como espectáculo visual y erótico. Él es el héroe que puede salvarlas. Apago la tele. Vete a la mierda, Scorsese.

La manera de mirar puede ser una intervención política radical.

La manera de mirar puede contribuir a modificar la subjetividad femenina tal y como se ha definido tradicionalmente en el heteropatriarcado.

 

Referencias:

Patricia Mayayo, Historias de mujeres, historias del arte.

Laura Mulvey, Visual Pleasure and Narrative Cinema, Screen, vol. 16.

Annette Kuhn, Cine de mujeres. Feminismo y cine.

 

Anna Mezz. Balneario de Leana, Murcia. 2019ko Abendua

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