LAN, FESTIVAL AUDIOVISUAL OBRERO. PROGRAMA DE ACTIVIDADES PARALELAS

Imagen de archivo. Alberto Salcedo

Para aquellos que crecimos a orillas de la Ría, el Alto Horno nº1 de Sestao ha sido un elemento enmarcado en el paisaje cotidiano. Un indicio de que, hace no tanto tiempo, la margen izquierda era muy diferente al territorio que conocimos los nacidos en los 90.

La generación precedente, heredera de las consecuencias de la caída del dechado económico industrial, nos dejaba un legado imbricado en la consigna del No Future. No es para menos: la desindustrialización que tuvo lugar en buena parte de Europa no sólo hizo desmantelar las fábricas, sino la idiosincrasia obrera construida en torno a ellas.

LAN, Festival Audiovisual Obrero [1], indaga en la transformación de los modos de vida y organización de la clase obrera conforme se ha producido el paso hacia la ciudad de servicios. Si bien la clase obrera no ha desaparecido, sí lo han hecho los elementos (las fábricas, los servicios derivados de las mismas, el modelo de trabajo, los formatos de organización como el asociacionismo y la auto-gestión, etc.) que la constituían como tal.

Además de las proyecciones, desde el programa de actividades paralelas propuesto por LAN se aborda la evolución y la dispersión de la clase obrera en nuevos y variados ámbitos de trabajo desde formatos audiovisuales y culturales diversos. Y de los cuales se da cuenta a continuación en este texto que mezcla al mismo tiempo experiencias y reflexiones personales.

 

Pareciera que los millennial hemos salido airosos de una situación poco esperanzadora. Sin embargo y a pesar de que la revolución tecnológica prometía diferentes futuros posibles, nos rodean otro tipo de ruinas.

Aunque imperceptible a simple vista, es sobre esta debacle donde se asientan las bases del precariado social al que se refiere Marcelo Expósito en la película “Primero de mayo (la ciudad fábrica)” [2]. El filme sintetiza el cambio en la tipología del trabajo y de los propios trabajadores a raíz de una ruina reciente: en 1989 la fábrica de la Fiat en Turín fue reconvertida en un centro multiusos para albergar todo tipo de servicios relacionados con el ocio y el entretenimiento; a pesar de la transformación, el comportamiento de sus trabajadores, autómatas que replican la política de la empresa, no dista en exceso de los movimientos en serie del operario de la cadena de montaje.

El colectivo milanés Chainworkers, al que se hace referencia en la película, observa cómo esos jóvenes que trabajan en las tiendas y servicios de las multinacionales del centro (seguramente por un salario muy inferior a lo esperado), una vez terminado su turno, disfrutan de su ocio en ese mismo lugar. De este modo, la propia oferta del centro, para la que han sido productores, los empuja a mutar nuevamente en consumidores durante las horas de “tiempo libre”, formándose un confuso precariado que muestra la cara más perversa de un tipo de prosumer que, lejos de cambiar el esquema establecido (una virtud que podría atribuírsele a esta figura), tiende a repetir viejos patrones.

CONVERSACIONES

Algo saben de ello Blanca Ortiga y Jushepe Erreti, que participan en la serie de LAN TALKS [3] programadas el jueves 24 de septiembre en Bilborock, cuando aseveran que “con la desindustrialización y el surgimiento de nuevas formas de trabajo aparecen inéditos tipos de currelas saqueados, que se abren paso más allá de las referencias clásicas”[4]: una conversación que ofrece un visionado por los modelos de la cultura obrera desde la mirada millennial. “Emosido engañado”, reza el título de la ponencia, y es que el tipo de mensajes entusiastas como los de Mr. Wonderful funcionan como un arma de doble filo que disimula una precariedad laboral que, aunque diferente a la de nuestros padres, podría llevarnos de vuelta a un sentimiento de no hay futuro. Una paradoja debida al exceso de entusiasmo que describe Remedios Zafra[5]; la auto-explotación es el lema que se lee en el reverso de una frase menos azucarada. Nos pueden hablar de ello los influencers (la evolución esperada del prosumer),… y también los dibujantes.

Durante la transición de un siglo a otro y con el cambio de los modelos económicos y laborales, se han ido sustituyendo las viejos recursos por materias primas y mercancías menos tangibles y cuantificables: la creatividad no ha escapado de las redes del mercado, tampoco los artistas lo han hecho de la cultura de emprendimiento y de la lógica de la empresa. Borja Crespo reflexionará sobre los y las dibujantes como “esclavos y esclavas del tablero”: un oficio que, como otras actividades relacionadas con la creatividad, excede ampliamente las horas de dedicación, a pesar de su escaso y complejo reconocimiento dentro del sistema laboral.  No obstante, aunque la protesta ya no tome las formas de lucha asociadas a la clase obrera, las viñetas se presentan como un espacio crítico para el debate y la denuncia.

Ciertamente, la protesta ya no toma hoy la calle en forma de manifestación, batalla o peregrinación a Madrid reclamando cambios en las políticas del gobierno para reestructurar el sector siderúrgico [6]. Ahora, en manos de una masa de trabajadoras y trabajadores informe y heterogénea, se produce un tipo de protesta multi-formato.

ErakusLAN

La generación X, descendientes de los Baby Boomers y cuya infancia y juventud abarcaron el convulso tiempo entre los 70 y los 80, trabajaron duro para darnos a los sucesores todo aquello de lo que carecieron sus progenitores y proveernos de los estudios necesarios “para que no termináramos en una fábrica”; un amplio abanico de posibilidades que se nos ofreció a muchos a la hora de elegir nuestro futuro.

Aquellos jóvenes ya no estaban abocados a ser aprendices de cuello azul y/o a la mole de labores asociadas al hogar y los cuidados, sino los estudiantes que pasarían a ocupar puestos de trabajo de cuello blanco y subcontratar el resto de servicios.

Reconozco y confieso que, en varios momentos durante el transcurso de la carrera de Bellas Artes, sentí cierta punzada de culpabilidad por haber optado por unos estudios tachados de inútiles y carentes de valor. Pudiera pensarse que la generación X lo había tenido “más fácil” que sus madres y padres, nuestras abuelas y abuelos, a la hora de acceder a los estudios y a un puesto “cómodo” y bien remunerado en frente de una pantalla, pero recuerdo que mis padres pocas veces salían de la oficina a la hora prevista. Con todo ese sacrificio para asegurarnos un futuro tanto a mi hermano como a mí, ¿cómo podía haber optado por pasar mis años de estudio “pintando cuadros”? También reconozco que las horas extra dedicadas al estudio, la investigación y la práctica artística no radica sólo en la dificultad de discernir cuándo estoy trabajando y cuándo estoy disfrutando de mi tiempo de ocio, que no sólo se debe al hecho de que disfruto con lo que hago porque opté por una carrera relacionada con mis gustos y aficiones, sino que sospecho que se debe, primero, a esa culpa por no haber escogido el camino hacia la estabilidad económica y laboral y, segundo, porque el hecho de dedicarme a un ámbito infravalorado, como lo es del arte y la cultura, siempre me ha hecho sentir que debía demostrar el doble que cualquiera de mis coetáneos.

Muchas compartiremos estos sentimientos vinculados a las problemáticas que devienen de la irrupción de la economía creativa, solución prometida a las ciudades en crisis como motor de regeneración.  Y cuyo tejido artístico, cultural y creativo en general también experimenta largas jornadas de trabajo ya sea delante del ordenador o en el taller, y que poco provecho obtienen de las mieles del éxito prometidas del consabido “dedicarte a lo que te gusta”.

Sabido es que el arte y la cultura han entrado a formar parte del circuito económico y que la figura del artista se encuentra más cerca del sujeto auto-explotado que del mito del genio creador conmovido por la belleza. Partiendo de esta premisa, surgen diferentes propuestas artísticas y culturales que tratan de comprender ese pasado industrial para entender las situaciones del presente.

Por ello, desde LAN se desarrolla un proyecto educativo en colaboración con la Facultad de Bellas Artes de la UPV/EHU dirigido al alumnado de máster del citado centro. ErakusLAN [7] es el resultado del trabajo realizado con los y las alumnas en el desarrollo de una propuesta artística planteada desde LAN y que es presentada en formato expositivo coincidiendo con la celebración del festival. Este año, la muestra tendrá lugar en Artiatx, el espacio expositivo habilitado dentro de la que fuera la fábrica de galletas Artiach, del 18 al 20 de septiembre.

A través de esa mirada retrospectiva hacia la historia reciente de la ciudad, en “Esta ciudad es un pueblo” Asier Aguayo se pregunta quiénes son esas personas que construyeron Bilbao, quiénes pertenecen a ese “pasado gris”. Su obra se compone por dos fotomontajes que muestran una imagen de la Ría en 1990, superpuesta sobre sí misma hasta que se desfigura el paisaje. Lo mismo ocurre con la fotografía tomada en 1989 en el cementerio de Derio, donde descansa tanta de la memoria de aquella época. Las imágenes que se descomponen en la obra de Aguayo parecen cuestionar si esa dispersión no será la misma que disuelve la propia memoria, al no darse, como se indica desde LAN, un relevo generacional que herede el imaginario cultural de la clase obrera.

«Esta ciudad es un pueblo». Asier Aguayo

“Carga” de Gil Peixoto, visibiliza un tipo de estructuras, un tipo de trabajador y un tipo de actividades que ya no existen hoy en día. Como afirman Ane Seijas y Julen Sainz de Rozas “nada permanece” y el cargadero de mineral subsiste entre los demás restos desdibujados. En “Migas del mañana” Seijas y Sainz de Rozas exponen fragmentos de escoria industrial que han quedado sedimentados en la playa Gorrondatxe de Getxo, trasladando una sutil advertencia: incluso aquello que se hizo para perdurar, puede desaparecer y así como un modelo llegó a su fin, también puede hacerlo el siguiente.

2013

Imagen de archivo. Alberto Salcedo

El artista invitado Alberto Salcedo presenta con “No monument” una instalación en la que se muestra la demolición de diferentes elementos industriales para objetar que, en vez de preservarlos como patrimonio por su interés histórico y cultural, son derruidos para dejar paso a nuevos edificios. La “Oferta” relacionada con la arqueología industrial a la que se refieren Gari Arambarri y Yeison Forero es así reducida, fruto del barbecho previo y necesario para la revalorización de los descampados industriales y su integración en la economía del tercer sector. Puede que los monumentos ya no devengan del pasado y que ahora lo sean los símbolos de la recién llegada ciudad de servicios. Monumentos que, siguiendo a Seijas y Sainz de Rozas, puede que sean más efímeros de lo pensado: si algo ha remarcado la actual pandemia generada por el virus Covid-19 es que no puede apostarse todo el dinero a un solo caballo ganador, por mucho que tantas y tantas ciudades ostenten figuras ecuestres en sus plazas.

Durante el tiempo de abandono que precede a la especulación, otros ecosistemas emergen y se abren paso entre las ruinas. Las semillas de diferentes plantas, arrastradas por el viento, germinan en cualquier rincón de estas zonas ahora descontroladas. Las fotografías de Yonathan Mignot muestran como lo orgánico invade las oxidadas estructuras de hierro, metal y hormigón e impone su lógica expansiva, generando ambientes-otros que, aunque aún se nos hacen familiares, los efectos del paso del tiempo hace que nos sintamos como “Intrusos”.

«Intrusos». Yonathan Mignot.

RECORRIDOS

Me une cierto lazo afectivo a Zorrotzaurre, una antigua zona industrial de Bilbao por la que caminaba, como una intrusa, entre ruinas y ecosistemas espontáneos.

Nada más terminar la carrera, en 2012, empecé unas prácticas en una empresa de animación y creación de videojuegos. La sede, un viejo almacén industrial, se encontraba junto a otros pabellones que albergaban todo tipo de proyectos socio-culturales basados en la creatividad: un vergel para las Industrias Culturales y Creativas nutrido por la filosofía del “mientras tanto”. Unos años antes, la arquitecta Zaha Hadid ideaba un “Master Plan” para Zorrotzaurre, por lo que este barrio dejaría de ser una zona decadente para convertirse en un área residencial y de usos mixtos adecuada al esquema económico de los servicios que venía modelando el skyline de Bilbao desde finales de los 80. “Mientras tanto” fue la manera de denominar al lapso de tiempo durante el que se permitía el desarrollo de algunas actividades hasta que las excavadoras llegaran a la puerta.

Mientras esperábamos a las excavadoras, los largos paseos de ida y vuelta de la oficina revelaban la imagen de un Bilbao muy diferente al que se erigía en el centro de la Villa, resultado de su acelerada transformación. Pero, unos pocos kilómetros más allá de los centros comerciales y residencias rodeadas de paseos ajardinados, del afamado museo y su perro guardián, me identificada con el paisaje algo destartalado de la que fuera península… Quién sabe, tal vez por haber pasado mi infancia y juventud en la margen izquierda.

Tal y como podrá constatarse durante el recorrido por Zorrotzaurre programado el 18 de septiembre dentro de LAN Recorridos [8] (coordinados por la historiadora, investigadora, comisaria y mediadora Arantxa Pereda), las excavadoras llegaron y poco dejaron a su paso. Del ecosistema creativo que conocí, aún quedan algunas actividades en el barrio y otras han sido trasladadas a otros lugares, dentro y fuera de la recién estrenada isla. En cierto sentido, yo también me fui. Volví a instalar mi ordenador en mi habitación de casa de mis padres; empezar el doctorado iba a requerir muchas horas de encierro dedicados a la lectura por lo que sólo volví a Zorrotzaurre, una vez más como una intrusa, cuando me enteré del derrumbe de un destartalado edificio que albergaba unas viejas oficinas, por si encontraba algo inspirador entre los restos. Encontré un viejo libro de cuentas. Podía leerse, en las fichas relativas a los años 70 y principios de los 80, que esta empresa de abrasivos tuvo grandes ganancias hasta el final de la década. La serie de fichas apenas continúa llegados los 90.

zorrozaurre

Zorrotzaurre
Imagen extraída de http://www.lanfestival.org/recorrido-de-la-memoria/zorrozaurre/

La margen izquierda. Siento como si ahora, con varias mudanzas e intentos de arraigo en otras comarcas a mis espaldas, hubiera renegado de ella. Ahora que observo Sestao desde Leioa, al otro lado de la Ría, se que se trata de la nostalgia.

Cambiar de un municipio a otro sin atisbar frontera o límite alguno, siguiendo siempre la misma acera, no me decía nada en aquella época. El recorrido desde Bilbao a Santurtzi que tendrá lugar el 25 de septiembre nos introducirá, progresivamente, en un continuum de edificios concatenados, superpuestos, hacinados, con calles, plazas y espacios compartidos por vecinas de uno y otro pueblo, una vez dejadas atrás las amplias extensiones de terrenos baldíos entre Bilbao y Barakaldo.

Vivir en Sestao no estaba reñido con pasar la tarde, primero, yendo a pasear por Portugalete hasta el puerto de Santurtzi y, años más tarde y gracias al metro, la noche del sábado en Barakaldo. Para cuando nosotros hicimos el hallazgo, la Anaconda era un garito sobradamente conocido y poco íbamos a descubrirles a nuestras madres y padres (quienes volvían a casa de cualquier manera cuando el metro era aún un proyecto impensable). Puede que el libro de cuentas de la Anaconda también se hubiera desinflado un poco como lugar de ocio nocturno.

Se montó un buen revuelo en la cuadrilla cuando nos esteramos de la noticia: “¿un supermercado? ¡imposible!”. No fuimos conscientes de aquello pero la Anaconda o, más bien, aquella zona de ocio de Barakaldo, había marcado un punto de inflexión en nuestras vidas. Cambiamos el oscuro look punky por un atuendo de sport blanco con estridentes líneas fosforitas y unas zapatillas que pesaban medio kilo cada una. Quienes llevábamos cresta, nos dejamos crecer el pelo.  El mp3, cargado de hits como “Dale más gasolina”, relevó los CD copiados con temas de Eskorbuto y sólo fue cuestión de tiempo que cambiásemos los garitos de Iturribide por Mazarredo.

Aquellos mensajes y consignas que habíamos heredado y que tanto habían definido nuestra identidad durante los primeros años del 2000 se fueron apagando. Asumir cada vez más responsabilidades propias de la vida adulta tal vez sosegó demasiado pronto nuestra rabia y guardamos las chapas y el “No Future” en un cajón.

Cuando revisito Zorrotzaurre (aunque ahora lo hago desde la ventanilla de mi furgoneta conduciendo por la A8 en dirección a la margen derecha) y pienso en el coste de la promoción de nuevas viviendas construidas (y por construir) en la isla, me pregunto qué jóvenes pueden acceder a las mismas, ¿podrán pagar siquiera la entrada de la casa con sus sueldos de freelance? ¿O es que aunque los millennial, esa generación que iba a comerse el mundo reinventado el presente y el futuro es, realmente, una generación sin muchos no-futuros?…

En fin, Vamo a calmarno…

 

[1] http://www.lanfestival.org/

[2] Marcelo Expósito, «Primero de mayo (la ciudad fábrica)», acceso 10 de junio de 2020, https://www.youtube.com/watch?v=nxMr8x9usv8

[3] Las conversaciones tendrán lugar el jueves, 24 de septiembre de 2020, a partir de las 20:00h en Bilborock. Para más información, visitar: http://www.lanfestival.org/lan-talks/

[4] Esta cita ha sido extraída de http://www.lanfestival.org/lan-talks/

[5] Remedios Zafra Alcaraz, El entusiasmo. Precariedad y trabajo creativo en la era digital (Barcelona: Anagrama, 2017).

[6] La “Marcha del hierro” fue un acontecimiento que tuvo lugar en octubre de 1992, cuando 750 trabajadores y sindicalistas del País Vasco y Asturias partieron a Madrid para protestar por las políticas industriales del gobierno  con motivo de la reestructuración del sector siderúrgico.

[7] La exposición se celebrará en el espacio expositivo Artiatx, del 18 al 20 de septiembre. Para más información, visitar: http://www.lanfestival.org/lan-expo/

[8] Se han organizado dos rutas: un recorrido por Zorrotzaurre, el 18 de septiembre por la tarde (para más información sobre el recorrido y la disponibilidad  de plazas, consultar http://www.lanfestival.org/recorrido-de-la-memoria/zorrozaurre/) y un recorrido desde Bilbao a Santurtzi el 25 de septiembre por la tarde (http://www.lanfestival.org/recorrido-de-la-memoria/de-bilbao-a-santurtzi/).

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