Existen lugares donde todavía nos podemos sentir a resguardo, en los cuales notar una cierta tranquilidad, incluso nos permiten escapar -aunque sea por un instante- de la ciudad ahogada por las intermitencias de la normalidad pandémica, que finge cuidar de la salud de sus habitantes y que continua con su ritmo insistente de producción teletrabajada que nos hace pensar que el paso de la tormenta no termina de concretarse.
— INTERFERENCIA — Camilo Torres Zorrilla
