Haciendo Femzines

Uniendo referencias, memorias, recuerdos y momentos vitales abordó este texto, desde palabras y momentos que resuenan en mi mente y que se van conectando y entrelazando. Retomo algunos ecos del taller “Encarnar los Umbrales” (1), que impartió Lara García en Bulegoa z/b,  sobre reconocer los límites de fatiga de nuestros cuerpos y subjetividades para cambiar las relaciones o conexiones que nos constituyen. En este taller fuimos construyendo el pensamiento a través de notas encadenadas que iban surgiendo a partir de dinámicas que nos ayudaron a reflexionar colectivamente, a entremezclar y a entremezclarnos.  Asumiendo un momento vital de fatiga donde mi capacidad de concentración y análisis se ve reducida, trato de trasladar en palabras mi percepción sobre los diferentes modelos no jerárquicos de construcción de conocimiento, enlazando con el concepto del derecho a investigar de Arjun Appadurai (2).

En unos días iré  a Groningen, en los Países Bajos donde me han invitado a co-comisariar un festival de fanzines, Spread Zinefest (3). Por lo que me acercó a reflexionar sobre el contexto y las formas de construir pensamiento dentro del fanzine. En sus inicios el fanzine surge desde la contracultura como el único lugar posible para exprimir libremente opiniones y gustos pero actualmente con el auge de las redes sociales e internet el fanzine ligado a las prácticas de arte contemporáneo ha experimentado posibilidades creativas de llegar a otros públicos y de seguir otros canales y soportes de difusión y distribución que no son los del mercado del arte.  En un mundo donde los lugares para la  prueba y el  juego espontáneo sin normas están en peligro de extinción, el fanzine desde un lenguaje más intuitivo nos da pie a crear otras narrativas y auto-empoderarnos, ya sea individualmente o colectivamente. Un lugar de libertad que la cultura mainstream no llena, un lugar para dar voz a aquellas voces que no tienen tanta presencia en los medios y ni en las publicaciones editoriales.  El fanzine como motor de resistencia  nos invita a la reflexión, a la transgresión y al cuestionamiento. Es por todo ello que el fanzine es el caldo del cultivo perfecto del feminismo, el lugar para autoconstruir otras formas de conocimiento que escapan a los esquemas ya escritos. Hace unos días Josune Muñoz, de Skolastika (4), me hablaba de Mary Darly que en el siglo SXVIII escribió y dibujó “A book of caricatures” uno de los primeros libros de caricaturas en Inglaterra. Mary haciendo uso del humor y de la ironía hablaba del contexto político y social de la época.  Por otro lado Gelen Jeleton  desde el contexto mexicano acaba de autoeditar junto con la ilustradora Iurhi Peña “Autoeditoras” (5) un archiva del DIY feminista, principalmente de autoras mexicanas. 

En una época donde prima lo digital, lo inmaterial, las formas  de rápido consumo; todo pasa por delante de nuestros ojos pero a poco le prestamos la atención debida; se convierte todo en una especie de papel pintado donde no nos sumergimos. En cambio el fanzine despierta curiosidad e interés innovando en sus formatos y lecturas expandidas, puede ser un poster o postal desplegable, una serie de pegatinas, unos collages o papeles serigrafiados o bordados. Un fanzine puede ser también una exposición de bolsillo que colocar en casa y  los podemos encontrar tanto en una librería como en la calle. Es interesante ver como el fanzine se abre  a la desjerarquización y a la mezcla de diferentes ámbitos del conocimiento, en muchas ocasiones estas prácticas generan una comunidad con unos intereses comunes, abiertas a las colaboraciones y al trabajo en red. Poner en valor las preposiciones en el hacer a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia, hasta, mediante, para, por, según, sin, so, sobre, tras y versus. 

 El fanzine como ese jardín mutante lleno de formas híbridas donde los vínculos interespecies; las remezclas son aceptadas como medio para superar el colapso de los modelos obsoletos  Desde una pauta horizontal, situada  y feminista, desde necesidades y apetencias y prestando atención a los cuidados, se propone una  visibilización de las prácticas autoeditadas  para generar un nuevo espacio de reflexión capaz de alterar las prácticas normativas y generar nuevas dinámicas.

Foto – Autoeditoras, Hacemos Fenzines,  proyecto de Gelen Jeleton y Iurhi Peña

Ref:

  1.  https://bulegoa.org/lara-garcia-diaz-encarnar-los-umbrales-2/
  2. Appadurai, Arjun (2006) ‘The right to research’, Globalisation, Societies and Education, 4:2, 167 – 17
  3. http://spreadzinefest.nl/
  4.  https://skolastika.net 

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