Artículo de Arantza Lauzirika, profesora del departamento de Arte y Tecnología y actual decana de la Facultad de BBAA de la UPV/EHU.
En 1958, año en que las emisiones de Televisión Española se extienden a todo el estado, el artista vasco Jorge Oteiza realiza una pieza basada en la Unidad Malévich; un año después, pone fin a su actividad escultórica. Esta coincidencia anecdótica es la excusa para hacer un pequeño análisis de lo ocurrido en los años transcurridos desde el cese de la actividad escultórica de Oteiza a la popularización de la tecnología, la llamada Sociedad de la Ubicuidad y la aparición en escena de una nueva figura: el productor, generador, consumidor de contenidos (prosumer).
Publicado en la revista Arte y Políticas de Identidad, Vol. 9 (2013)
