Extraña belleza, a caballo del límite

 En 2015  escribí el siguiente texto como una memoria y reflexión sobre la experiencia de cogestión de un espacio cultural: muelle3 danza+creación. Un espacio con más de 30 años de vida que congestionamos (junto a Olatz de Andrés y Matxalen de Pedro) entre 2010 y 2015. El texto se ha publicado en el libro Muelle30urte, presentado el pasado lunes 22 de octubre en Bilbaoarte como parte del festival BAD.

La Historia, en transitoriedad, tempus fugit

Muelle 3 espacio de 100m2 en un 4º piso de un edificio industrial situado frente a la ría de Bilbao. En c/ Muelle de la Merced nº3, CP 4003. Contiene una sala de trabajo, una cabaña-oficina, un almacén, un vestuario con duchas y un baño. En la entrada, un espacio para estar y tomarse un té. En la pared roja hay un dibujo hecho de tiza blanca. Situados, desde esta identidad espacial y geografía, escribimos estas líneas.

Mientras tecleamos las primeras palabras para este articulo -reflexiones sobre la identidad y labor de muelle3- nos confirman que al final de 2015 el edificio donde nos alojamos será desalojado y vaciado. Sus propietarios lo pondrán a la venta en el mercado inmobiliario. Parece, por tanto, que finalmente nos echan. Amablemente. Deja vu histórico.

El espacio, que desde mediados de los 80 ha sido un espacio de referencia en la formación y creación escénica de Euskadi (compañías y creadores como Con Buen Pie y Qro&Cia, Leire Ituarte, Idoia Zabaleta, Jorge Jauregui, Olaf Kehler, Gabriel Ocina, Txusma Teatro, Amaia Pascual, Ruemaniak, Matxalen Bilbao han creado, recibido formación y/o impartido formación en muelle3) pasará del mapa imaginario real de la danza y artes escénicas de Euskadi a la memoria histórica, al mito urbano.

Abordamos así, atrapados por la historia y su fugacidad, este texto. Desde una identidad ya en transito. Por debajo de ese espacio-lugar, sentimos nuestros cuerpos desplazándose, en un movimiento hacía otro sitio. Con ese sentir-sentido en fluxus, reflexionamos con voz fragmentada lo que durante estos últimos 5 años hemos vivido y planteado como un proyecto cultural indefinido y en construcción.

El bodysnatcherismo y los espacios de creación

Durante los últimos 5 años de gestión compartida[1] se han desarrollado nuevos contenidos y proyectos que han dado una identidad más amplia a lo que venia siendo muelle3 como espacio de formación y creación escénica. Quizás es lo que hoy en día se pretende etiquetar como “Fábrica de creación”[2] y que ha posibilitado dar a un número importante de proyectos culturales caracterizados por la hibridación y la transversalidad, un pequeño impulso para la experimentación y el prototipado. En nuestro caso este impulso nos ha permitido activar proyectos de investigación artística (Transferentziak; EPLC) proyectos de mediación cultural y pedagógica (Arte Biziak; Ametsak Dantzan; Gorputz Ttanttak) y proyectos colaborativos (Visiones Compartidas; Klinika de Proyectos[3]).

En ese ejercicio de expansión de nuestros límites (cognitivos , metodológicos), la oportunidad de la experimentación nos ha colocado en un estar sobre la marcha, en un constante aprendizaje y reformulación, en un ajuste continuo. Al tratar de relacionar dos proyectos artísticos[4] con un compromiso con el sector artístico, el deseo de incidir en contextos sociales con proyectos de mediación y la gestión compartida del espacio, nos hemos encontrado con nuestros limites y su vorágine. Una batalla con muchos frentes y todos importantes.

A menudo escuchamos decir a compañeras que la multi-tarea es algo intrínseco a la profesión de creadora y es verdad. Si a la creación le añadimos la co-gestión de un espacio, la cosa se multiplica:

Trabajo en equipo, confianza, compromiso, confusión, flexibilidad, entusiasmo, reformulación, auto-aprendizaje, ausencia, riesgo, disenso, confianza, fracaso, entusiasmo, ausencia, más compromiso, trabajo en equipo, crisis, flexibilidad, consenso, interrogación, autocrítica, riesgo, confianza, proyección, duda, ausencia, compromiso, entusiasmo…

La gestión se come lo artístico, es otro de los estribillos más populares entre l@s agentes de una comunidad de artistas que habiéndose desplazado a las periferias de los circuitos del arte vuelcan su creatividad en los borrosos límites del arte/vida, a través de proyectos culturales multicapa, donde el arte es un momento de momentos (autoformación, investigación, transmisión, mediación cultural, gestión).

Cualquier proyecto de gestión cultural necesita de un equipo multidisciplinar pero para tal cosa, hacen falta recursos. Demasiado a menudo no hay suficientes recursos para formar ese dream-team. Si esto ya sucede con proyectos institucionales, en este sub-mundo de los espacios de creación independientes tiene su lógica que apenas exista la figura del gestor-gestor (haberlos hay-los pero pocos, muy pocos). Son espacios que reflejan estrategias de supervivencia, adaptación y mutación de un sector que vive en precario.

Mimetismo e innovación cultural

Durante estos años, hemos ido aprendiendo por osmosis, mímesis y contagio de otros muchos proyectos culturales que han ido emergiendo en los últimos años en Euskadi[5]. Abriéndonos desde nuestra cabaña situada en territorio escénico a proyectos sobre dinámicas colaborativas y procomún (Colaborabora), de creación y pensamiento (Azala), investigación y curaduría en arte (Bulegoa z/b), producción y edición de arte (Consonni), educación y mediación cultural (Artaziak), conexiones entre artistas y empresa privada o pública para la innovación mediante la hibridación (Conexiones improbables), diseño de servicios y creatividad estratégica (Funky Projects), tecnología, ideas y comunicación (Ubiqa)… Ignoramos si esta cercanía y mutua contaminación entre proyectos tan dispares es algo que se está dando también en otros lugares, un kairos común. Imaginamos que sí. Lo cierto es que existe una sensación de comunidad en este momento donde cierta profesionalización de la innovación en lo cultural va de la mano de una fuerte sensación de precariedad por parte de sus trabajadores cualificados.

Hablamos del arte o de la gestión de lo común?

Querer hacer arte ha sido el motor de todo esto. Tener acceso a un espacio de laboratorio, un lugar para la experimentación. De allí, producir y entrar en circuitos de mercado de arte. Así, mientras entendemos lo que todo eso realmente quiere decir (arte; todo; experimentación en arte; experimentación sobre el todo a través del arte; entrar en un mercado…) el tiempo fugaz ha pasado y hemos desarrollado un estilo, unos tics y maneras, unos hábitos de producción y consumo. Como artistas en acción que nos enredamos en producir y vender producto, vivimos al mismo tiempo la necesidad de gestionar lo cultural, de articular y contextualizar el pensamiento y la comunidad que nos sostiene y nutre. Las dos caras se enlazan como si de una tira de Moëbius se tratara. Por eso, uno de los temas más delicados, es enlazar nuestros proyectos de producción como compañías con el proyecto cultural de generar peguntas que nacen de nuestro entorno cultural. Son dos miradas que a menudo generan contradicciones y dudas: trabajo para mi compañía o trabajo para lo común? Trabajo para mi compañía y trabajo para lo común. Afirmación esquizoide.

Comunitas, los cuerpos y su ambigua liquidez

En 2011, buscando una definición consistente para el proyecto muelle3 escribimos:

Nuestra práctica nos lleva a entender el cuerpo no solo como un instrumento de producción artística sino como una realidad líquida y móvil capaz de entretejer entornos donde compartir conocimiento, posibilitar la práctica artística y activar la intervención social desde la danza y otras disciplinas escénicas. Es decir, posibilitar encuentros, flujos y reflexiones para el cultivo de la creación, investigación y la formación en las artes escénicas.

Volver a leerlo es volver atrás para reconocer impulsos, reconducir miradas y reformular palabras. Esa liquidez contemporánea, móvil y mercurial, tiene que mojar y empapar nuestros cuerpos. Mojarnos en lo que uno está haciendo y hacer de esa liquidez (no cash flow, sorry), un flujo de pensamiento entre las ecologías y ecosistemas culturales que habitamos. Las palabras que añadiríamos ahora a esa definición serían dos: mediación y comunidad/es.

Tránsito de artistas, redes, internacionalización, transmisión de conocimiento

Thomas Hauert, Ana Buitrago , Martine Pisani, Claudia Dias, Carmelo Salazar, Vicente Arlandis, Idoia Zabaleta y Antonio Tagliarini, El Conde de Torrefiel, James Finnemore, Aimar Perez Gali,… son algunos de los agentes artísticos que durante los últimos 5 años nos han visitado diseminando saberes y herramientas a una comunidad local sobre performance, coreografía y dramaturgia.

En ocasiones han sido visitas breves que nos han dejado posos interesantes que desearíamos seguir desarrollando para ampliar y crear vínculos de conocimiento.

Otros tantos o más artistas se han imbuido en sus procesos en este espacio: Blanca Arrieta, Ursa Sekirnik, Nina Jan, Matxalen Bilbao, Paolo Cingolani, Sra. Polaroiska, Gabi Ocina, Miren Gaztañaga, Maia Villot, Colectivo Qualquer, Ziomara Hormaetxe, Idurre Azkue, Organik…

Experiencias de proyectos policéfalos, como ha sido En esta parte esquinada de la península (2014-2016)[6], engendrado por Azala, muelle3 y La Fundición y que en 2016 verá su continuidad en Lisboa (festival Alkantara) y Madrid (Teatro Pradillo) nos han dado un atisbo de lo que puede ser un trabajo en red, su complejidad y su riqueza. Iniciativas cuyos resultados resuenan como una onda expansiva, que amplifican el proyecto y lo hacen madurar.

Finale

Para final del año, en noviembre o diciembre, pondremos en el estudio unas mesas, el ordenador y la impresora, sacaremos unos tés y haremos unos sándwiches, encenderemos las estufas e invitaremos a todas las personas que han pasado por este espacio durante todos estos años a compartir sus memorias, archivos y documentos. Una semana editorial live. Reunir una memoria dispersa en muchos cuerpos para hacerlo público en un libro o cuaderno. Mientras eso suceda, nos imaginamos nuestros cuerpos bailando y puede que entonces volvamos a ver otro muelle3 en movimiento y a un dj, pinchando en la fiesta:

La nieve lo tapiza todo, el viento golpea tus ojos, extraña belleza, a caballo del límite bailas cansado en un escenario siniestro, equilibrio precario, incertidumbre, incertidumbre[7].

Igor de Quadra / muelle3

 

[1] por Olatz de Andrés, Matxalen de Pedro e Igor de Quadra.

[2] Programa de ayudas a proyectos de innovación cultural de Gobierno Vasco nacida en 2011.

[3] Klinika de proyectos es un prototipo para el diagnosis, asistencia y acompañamiento a proyectos culturales desarrollado por María Salazar con la colaboración de muelle3.

[4] el de la coreógrafa Olatz de Andrés y el colectivo Horman Poster ( Matxalen de Pedro e Igor de Quadra)

[5] La reciente creación de Karraskan, red de experiencias creativas en Euskadi, o la reciente asamblea GEUK, que aglutina una multitud de trabajador@s de la cultura en Euskadi, son síntomas de que la innovación en la cultura y la cultura de la innovación empiezan a construir un discurso y conciencia de clase.

[6] Proyecto de formación para la creación de piezas escénicas mediante el método de Composición en Tiempo Real dirigido por la coreógrafa Claudia Días. https://esquinapeninsula.wordpress.com/

[7] La Cara Norte del Eigger, Dr.Deseo, 1987.

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