(De)volución del presente . Los vestigios de una cultura contemporánea de Urtzi Ibarguen

Arqueología e Historia: dos conjunciones inseparables, cuestionadas e intervenidas hasta la saciedad por el arte. Sin embargo su atractivo continúa incandescente y de mera actualidad mientras la humanidad prosiga su existencia. El quid de la cuestión, su razón de ser como oficio: empeñado en construir(nos) y verificarlo con los vestigios que los tiempos pasados han dejado como rastro en el camino. Huellas que no han de ser más que parte de un todo, y que quizás, de manera equívoca y confusa, nosotrxs las hemos asumido como el todo sobre el pasado. Al menos en lo que hemos aprendido de los lineales estudios históricos.

No obstante la duda sobre otros relatos anulados por los autores  -en su mayoría occidentales y del género masculino- que han escrito la Historia, despertó el interés para muchas materias en el  último tercio  del siglo XX como grietas vírgenes en las que aún quedaba mucho espacio por rellenar.

Los procedimientos por entonces de recopilación de información y reconstrucción de acontecimientos nos quedan cuánto menos lejanos, sobre todo para aquellxs recién nacidxs en el siglo XXI y criadxs con la mansalva informativa que expone internet. Es en este punto cuando el trabajo de  Urtzi Ibarguen, que se ha exhibido recientemente en la sala de exposiciones de la Fundación BilbaoArte, plantea un cambio de paradigma  en torno a lo qué y sobre, una posible arqueología podría estudiar del presente-futuro más inmediato.

 

Un planteamiento que despliega muchas más esquirlas, no sólo en cuanto al concepto temporal -pasado, presente y futuro inmediato- con el que opera la realidad virtual: todo lo publicado y chequeado en la red se registra ya en el oxímoron de un pasado actual,  sustituido por el inminente presente-futuro; si no también por el no filtro por el que pasa lo que  se  muestra, un fake en toda regla, recreación intangible de la existencia material.

Es por ello, que a la hora de la formalizar Ibarguen ha imaginado símiles de fósiles sobre los que impregnar la huella, el rastro de lo que es hoy nuestra conducta  más practicada: la interacción en la red. Formulado con las propias herramientas digitales el artista traslada estos vestigios bidimensionales, de forma aparente como estructuras geométricas rizomáticas, a una tridimensionalidad tangible. Sin embargo, en este quehacer de la  producción se sumaron otros procesos tradicionales como la técnica de la cera pérdida o el uso de la lana, que adhieren a cada pieza un halo de nostalgia por la artesanía primitiva.

Una síntesis compleja, que a bote pronto cuesta desentramar al ver la exposición pero que no deja indemne al espectadorx ante la advertencia de que lo que nos presentan como el ahora  novedoso e intangible en la red, no deja de ser un review constante de los referentes asimilados sobre tiempos pretéritos. Por ello estos fósiles, como el soporte desde donde se han formulado las preguntas y respuestas sobre nuestro origen y pasado, nos (de)vuelven los vestigios del presente, futuro, hoy en día grabados en  la cuasi realidad virtual.

 

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